* El diálogo social debería extenderse a organizaciones de notable implantación, porque sólo desde el consenso amplio llegarán las soluciones eficaces para todos. * El sindicato pide al Gobierno que deje de negar la situación que atraviesa España. * USO propone medidas que pasan por: la contención de precios, el impulso a la educación superior, la logística y un plan energético. Por otro lado, rechaza toda flexibilidad en el empleo que relaje la protección del trabajador sin mejorar sus coberturas.
Los datos e indicadores de nuestra economía perfilan un marco para el diálogo social muy diferente del anterior y contrastan con las declaraciones tanto del Presidente del Gobierno, como de su Ministro de Economía, que minimizan los efectos de la crisis en los hogares de los españoles. La Unión Sindical Obrera (USO) considera como muy negativos para el desarrollo de nuestra economía los datos que se refieren al incremento de los precios; el Euribor; el menor crecimiento de nuestro PIB; la caída de la compraventa de viviendas; la contracción del sector industrial; el lastre del déficit exterior; el incremento del paro y la caída de la contratación, y la más que probable desaparición del superávit de nuestra cuentas públicas. Todos estos datos muestran que la situación que atravesamos no sólo no tiene visos de mejorar, sino que se agrava en España, más aún si añadimos el incremento del precio de las materias primas y especialmente el petróleo, y la falta de una política energética por parte del Gobierno. Ante la situación descrita, el sindicato urge al Gobierno de la Nación para que ante el inicio del diálogo social, éste se realice con voluntad de alcanzar medidas eficaces y estructurales para la mejora de nuestra situación económica y del empleo, sin poses vanas que sólo buscan la foto. Sería deseable que estas conversaciones se ampliasen a aquellas organizaciones que como la USO, tercer sindicato en España, cuentan con una notable implantación en el conjunto del estado, y en sectores estratégicos, como la energía, automoción, etc., sólo desde un amplio y generalizado consenso se podrán desarrollar soluciones eficaces para todos. La USO demanda del Gobierno que actúe teniendo en cuenta, entre otras, las siguientes propuestas y empiece por asumir la realidad. Sólo desde el conocimiento de ésta podrán adoptarse medidas eficaces para solucionar los problemas y preocupaciones en que se están viendo inmersos la mayoría de los trabajadores y trabajadores y generar confianza. • Debe poner en marcha un paquete de medidas estructurales que contribuyan a la contención de los precios y a la generación de nuevos empleos en nuevos ámbitos, potenciando el sector industrial, no sólo en mano de obra intensiva, sino cualificada, con puestos de trabajo que generen un mayor valor añadido. • No debe proponer nuevos incrementos de la tarifa eléctrica adicionales al 3,33% que se produjo en enero. En este momento un incremento de la tarifa eléctrica en los ámbitos industriales sólo servirá para incrementar los precios y encadenar nuevos expedientes de regulación de empleo, con el consiguiente aumento del desempleo. • Implementación de medidas que protejan el mermado poder adquisitivo de los trabajadores. • Dé un fuerte impulso a la educación superior, a la capacitación y la potenciación de la investigación, al desarrollo e innovación tecnológica, a la inversión en infraestructuras de valor estratégico y a la vertebración del territorio. • Aborde la realización de planes estratégicos nacionales para el sector eléctrico y para la logística del transporte de mercancías. Las soluciones deben estar todas ellas encaminadas a la mejora de la calidad del empleo, y por tanto de la productividad. Buscar exclusivamente medidas que flexibilicen el mercado laboral, como las recientemente adoptadas por el Consejo de Ministros de Empleo, que permitirán alcanzar jornadas semanales de 65 horas, sería un atentado a la productividad, y a la conciliación de la vida familiar y laboral. La USO sólo defenderá medidas que no supongan cargar exclusivamente las consecuencias de la crisis económica sobre los trabajadores, que no pueden ser, como en anteriores reformas, los paganos de una situación adversa. Es más, hay que garantizar sus derechos, sin relajar su protección y sin que pierdan los logros alcanzados, como fue el caso de la última reforma de la Seguridad Social. En definitiva, desde la USO pedimos, como llevamos haciendo meses, el cambio del modelo productivo actual por otro basado en nuevos y renovados sectores industriales de alto valor añadido, que nos conduzca hacia un modelo de crecimiento económico sostenido y redistributivo. Y esperamos que, aunque con cierto retraso, el Ejecutivo reaccione y acometa esa transformación cuya necesidad todos los interlocutores empiezan a reconocer.
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