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El 8º Congreso Confederal mandata a la dirección Confederal y a toda la U.S.O. a apoyar el lanzamiento y funcionamiento de la nueva Secretaría Confederal para la Igualdad como un instrumento idóneo para impulsar las políticas antidiscriminatorias y de justicia y cohesión social para todos y todas, y luchar contra todo tipo de discriminación y exclusión social. El crecimiento económico no ha ido siempre acompañado ni armonizado de aspectos cualitativos en los planos cultural, educativo, de cohesión social, el país es globalmente más rico, pero es también globalmente más desigual y fracturado en su tejido social. Esta situación someramente descrita afecta a sectores y parte de colectivos sociales que constituyen la geografía de la discriminación y la desigualdad social por excelencia: mujeres, desempleados, jóvenes, pensionistas, inmigrantes, discapacitados, personas de edad en soledad y dependencia, víctimas de drogadicciones, personas sometidas a objetiva explotación y trabajo forzoso en actividades como la prostitución, la ilegalidad laboral, la precariedad extrema, aunque legal, etc. La U.S.O. debe ser más radical e ir a las raíces profundas de dichas discriminaciones; y más dinámica, negociadora y movilizadora. La lucha por erradicarlas es la punta de lanza por una sociedad justa, cohesionada, solidaria y próspera. Es, además, una apuesta por salir al encuentro de la clase trabajadora del mañana que se está forjando hoy a partir de mujeres, jóvenes, inmigrantes, discapacitados.
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